Reconciliarse con la vida

Enseñanzas que me ha dejado una fuerte batalla contra la ansiedad y el estrés crónico

Ha pasado un poco más de dos meses desde mi última publicación en este blog, el tiempo más largo que he dejado de escribir. Sin embargo, en los meses previos había reducido mi producción escrita y así venía abandonando uno de mis pasatiempos favoritos.

La razón de ello se dio a que concentré mis fuerzas en mi emergente empresa. Decidí enfocarme exclusivamente en el mejoramiento de la organización y consideré que todo lo demás solo era distracción. Pasado un tiempo no solo varios de esos problemas se acrecentaron sino que me enfrenté a un fuerte periodo de estrés crónico y una crisis de ansiedad.

El proceso de creación, consolidación y estructuración de una empresa es un ejercicio que llega a tomar varios años siendo en última instancia una prueba de resistencia. A modo personal he pasado por unos meses sumamente difíciles en materia de salud mental, el alto estrés fue generando unos desordenes de ansiedad de los cuales tiempo atrás me llegué a considerar inmune.

En este caso no fueron suficientes los ejercicios de meditación, las drogas psicodélicas o enfocarme 100% en el lado positivo de la historia, simplemente me vi abrumado y no pude manejarlo. Diría que estuve en mis picos más altos de angustia y la razón fue la mezcla de factores como la incertidumbre, deudas, miedo al fracaso o expectativas no satisfechas.

Ahí cometí un error muy común cuando nos encontramos en estos episodios y es básicamente sesgar toda nuestra vida en función de nuestros problemas. En este tiempo me alejé de las cosas que me gustaban y de un modo absurdo creí que los problemas se resuelven mejor entre más pensemos en ellos.

En medio de esta espiral de estrés dejé este ejercicio de escribir, el cual tiene de lejos más beneficios que sobrepensar las cosas. Fueron unos meses donde no quise la vida y coquetee con la depresión. Esto era el peso de las responsabilidades o de las expectativas no alcanzadas a pesar de un arduo trabajo, el cual se inició en febrero de 2020 y lleva casi que sin parar hasta la fecha de hoy.

Ante tal crisis emocional tomé una decisión y era darme la posibilidad de hacer un viaje a un lugar que no conocía. El solo ejercicio de la novedad sería suficiente para salir de una extenuante cotidianidad. Ante el contexto de llevar meses donde no disfrutaba el camino de la existencia y las cada vez mayores responsabilidades que me asfixiaron, sí o sí requerí de desconectarme.

En medio del viaje y el hecho de por fin ver las cosas a distancia me hicieron entender del verdadero valor de alejarse de las cosas. En últimas la distancia ayuda a desprendernos de las emociones diarias y esto hace más fácil un análisis racional de nuestra situación. Algunas de las ideas más importantes que sabía más no entendía fueron las siguientes:

  • Somos más que nuestros problemas. Quizás sea nuestra obsesión por la culpa o el hecho de enfocarnos solamente en lo malo que nos pasa lo que nos hace olvidar que somos más que esos asuntos. Amamos a los demás y somos capaces de ver cosas buenas en ellos a pesar de sus problemas, esa misma benevolencia la necesitamos para nosotros mismos.
  • La vida es básicamente lo que sucede en nuestro presente. Más que hacer grandes planes para un futuro abstracto es mejor hacer planes para organizar nuestra cotidianidad de un modo que la disfrutemos y que nos lleve a un camino de crecimiento. Las cosas importantes se logran en el largo plazo por ello es necesario construir un día a día lo suficientemente significativo mientras los resultados llegan.
  • Nuestro sentido de responsabilidad muchas veces nos lleva al error de sentirnos mal si a veces no nos preocupamos intensamente por nuestros problemas. Es importante tener nuestros problemas en mente pero para resolverlos a veces requerimos de la claridad que solo la distancia nos puede dar. Si crees que necesitas tomarte un tiempo y unos días para perderte ¡hazlo!, mucho mejor si aprovechas ese tiempo a reencontrarte contigo mismo.

A decir verdad mis problemas aún están lejos de resolverse e incluso la ansiedad misma puede atacar en sus peores modos en cualquier momento. Pero el hecho de reconciliarse con la vida es uno de los actos que debemos tener más constantemente. Para ello necesitamos tiempo y un lugar diferente y lejano a lo que estamos acostumbrados. La vida es mucho más que naufragar cada día en aquello que nos causa dolor.

Quizás lo más positivo de esto es que vengo con la mayor motivación para volver a escribir, jamás podemos abandonar aquellas acciones particulares que nos hacen amar este corto rato de vivir.

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