Llamado al optimismo

¿Es válido ser optimista después de los muy complejos últimos dos años?. Aunque hay una leve esperanza que las cosas mejoren en el 2022 la principal razón para ser optimista eres tú mismo.

El 2020 y el 2021 sin duda ha sido el bienio más difícil de toda mi vida. Sería injusto llamarlos mis peores años porque he logrado algunas cosas que jamás había obtenido. Sin embargo, estos dos años han puesto mis capacidades al límite y también en situaciones como menos angustiantes.

El hecho es que esta situación la comparto con millones de personas quienes han visto en este par de años más dificultades de las que hubiesen deseado. La pandemia con sus características mortales sumado al desastre económico y a las condiciones psicológicas nos ha dejado meses de constante batallas en las que muchos nos sentimos ya agotados.

Si bien los días, meses o años son en última ficciones que hemos inventado los humanos para medir el difícil concepto de tiempo, recordemos que no dejan de ser eso: ficciones. Los calendarios se actualizaron y su número final no es 1 sino 2, básicamente es el principal cambio que tuvimos el 31 de diciembre. La mayoría de nuestras problemas permanecerán y tendremos que lidiar con ellos durante los próximos meses o años.

Sin embargo, hay algo lindo en nuestra obsesión por intentar comprender y dominar el tiempo y es que los años también son mecanismos en donde agrupamos nuestros recuerdos. Es nuestro modo de darle un relato coherente a nuestra existencia permitiéndonos ubicar nuestras memorias en un espacio temporal que compartimos con los demás. En esa dinámica el 2020 y 2021 seguramente los asociaré con dificultad, al igual que muchos de ustedes.

Ahora bien, si sabemos que los años son solo ficciones para ponernos de acuerdo, ¿vale la pena renovar las esperanzas en un futuro mejor o al menos en los próximos 365 días?. Mi respuesta es sí, vale la pena ser optimista aunque debo aclarar que esa esperanza no significa que el mundo o la vida van a ir acorde a nuestros planes, recuerden nada te garantiza nada.

El mundo ha tenido en estos dos años transformaciones importantes, nos hemos convertido en una especie más digital y recién estamos viendo las revoluciones que esto implica en materia laboral, educativa o incluso de entretenimiento. Se espera que el Covid 19 cada vez sea un tema de menor relevancia, la enfermedad que ha dominado nuestra realidad en estos dos últimos años se está tornando menos letal.

Aunque al día que se escribe este texto está la histeria con la variante Omicron, la realidad es que se ha detectado un patrón y es que a pesar que es mucho más contagiosa, a nivel de mortalidad es más débil que las versiones Alfa o Delta. La vacunación y la exposición de las personas a la enfermedad ha hecho de estas nuevas oleadas complejas pero manejables.

De igual modo la economía va a necesitar un tiempo más para parecerse a la del 2019, posiblemente el escenario llegue hasta el 2024, pero el actual contexto presenta algunas mejoras en materia económica. Los daños producidos por la pandemia en muchos sentidos ya son irreparables, millones se han ido para nunca volver y millares han quedado con secuelas físicas y psicológicas de los años más convulsionados del siglo XXI (hasta ahora).

Aunque la inflación, la inestabilidad y cierto grado de incertidumbre todavía persisten, da un mensaje de optimismo a los que llegamos hasta este punto. Con los años nos daremos cuenta de la magnitud que tuvo este bienio y seguramente nuestras mentes moldearán los recuerdos para hacernos saber que fuimos capaces de superar una crisis mundial. A cualquiera que lea esto le puedo decir casi que con certeza que es una persona mucho más fuerte que aquella de febrero de 2020, ¡Has crecido!.

Ahora bien, si sabemos que los años son solo ficciones para ponernos de acuerdo, ¿vale la pena renovar las esperanzas en un futuro mejor o al menos en los próximos 365 días?.

Siendo sincero y con el perdón de quien entró a este articulo esperando una respuesta más trascendental debo decir que el sentido de mi idea es este: la base para ser optimista en el 2022 no es la certeza que el mundo va a mejorar (eso no lo controlamos) , sino que eres una persona más fuerte y preparada para enfrentar la adversidad.

Es racional ser pesimista y pensar que las cosas van a seguir empeorando de acuerdo al devenir de algunos hechos; pero también es racional ser optimista basándose en la capacidad de resiliencia con la que hemos sido dotado. Ser optimista es para muchos algo ingenuo pero considero que es la manera más inteligente de afrontar la vida y más cuando hay una tenue luz al final de túnel.

Eres una persona más fuerte en un mundo un poco menos caótico a lo que fue el 2020 o 2021 y esta es la razón principal para ser optimistas. Crean en ustedes, ya han demostrado su valor ahora solo necesitan continuar este proceso de crecimiento.

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