Combatir la insatisfacción

La insatisfacción con la vida es una emoción familiar para casi todo aquel que ha existido. Entender sus raíces y los aspectos que la explotan nos dan pistas para enfrentar una sensación que posiblemente nos acompañe en todo el camino de la vida.

¿Estamos hechos los seres humanos para la satisfacción?. La respuesta más honesta es que esto varía de individuo a individuo e incluso depende del contexto en que se usa la palabra. El estado de satisfacción lo podemos definir como aquella sensación de plenitud o bienestar, usualmente proveniente de culminar un deseo o saciar una necesidad. Es decir estar satisfecho es algo que aplica para definir la sensación al comer después de un aguantar hambre por horas o también para alcanzar aquel sueño por el que se ha trabajado por años.

Por supuesto la magnitud de la satisfacción es diferente en ambos escenarios, pero básicamente es una forma que el cerebro recompensa nuestro ser por haber logrado algo que queríamos, necesitábamos o deseábamos. El problema es que nuestro cuerpo es una maquina en constante trabajo y aquel cóctel de endorfinas, dopamina, oxitocina , serotonina, etc, solo será útil por un breve periodo de tiempo, la satisfacción irá desapareciendo.

En este texto me quiero centrar en la insatisfacción con la vida, una sensación a la que muchos de nosotros nos hemos enfrentado y que incluso ha sido el mayor de los dramas para millones de personas. Una primera propuesta para entenderlo nos remite al psicologo Abraham Maslow quien popularizo la idea de la pirámide de las necesidades. En este caso las primeras son aquellas relacionadas con la supervivencia pero según se escala cada vez importa menos nuestra fisiología y más el factor psicológico ;siendo las dos superiores: autorealización y reconocimiento.

Una vez superada nuestras necesidades fisiológicas, cuando podemos dar por sentado que tendremos un plato de comida al otro día la inconforme mente humana va en busca de vacíos. Viktor Frankl al escribir “El hombre en busca de sentido” nos presentó cómo funciona la mente cuando se encuentra en aquellos contextos donde lo importante es sobrevivir. Lo demás es superfluo e incluso nuestros dramas interiores son poco comparado con el sufrimiento objetivo que se vivió en Auschwitz.

Al quedar el ser humano cara a cara enfrentado con su necesidad de estima, reconocimiento o autorealización empieza a construir falsas ideas sobre cómo llegar a alcanzarlo. Uno de los grandes mitos que pervive en la mente de cada uno de nosotros es la creencia del “punto de quiebre”. Llamemoslo como queramos pero básicamente es esa mentira que nos decimos tipo: “cuando tenga dinero, apartamento, carro, fama, un doctorado, una pareja estable, hijos, viajar por el mundo, etc. Ahí seré felíz”

Se piensa que hay una linea divisoria exacta que nos divide el pasado “yo” inconforme con el futuro “yo” lleno de felicidad perpetua. Es la mentira tipo Disney cuando se dice que el héroe en cuestión vivirá feliz para siempre luego de completar su misión. Este razonamiento trae un problema grande y es que omite un elemento de la vida humana “la adaptación hedonista”. Este concepto nos dice que independientemente de lo que hayamos alcanzado nuestra mente dará por sentado lo que conseguimos y eso será parte del paisaje de nuestro diario vivir.

Deseo de corazón que aquella persona que esté leyendo este texto logre todos los sueños de su vida, pero desde ya les advierto que a pesar que construyan el momento más memorable de su existencia, la vida seguirá pasando y ahí es donde gana el olvido y la adaptación. Podemos lograrlo todo pero a la sensación de insatisfacción tendremos que enfrentarnos posiblemente por el resto de nuestros vidas y entre más rápido lo asumamos mejor.

Pasaremos horas, meses, años en pro de un objetivo, daremos nuestras mayores energías pensando en que el camino a la felicidad o satisfacción tiene una puerta, pero no es así. ¿Por qué somos así?; William Von Hippel plantea que la razón por la que esto sucede es que biologicamente no es útil que estemos siempre satisfechos.

Dicho autor plantea la siguiente situación: si por un lado tenemos un individuo que obtiene un logro y su estado de bienestar se mantiene en el largo plazo su motivación por hacer más se verá reducida o eliminada, quedando así obsoleto el tamaño de lo conseguido. En cambio, si hay un organismo quien constantemente está alcanzando logros o superándose se mantendrá vigente en la escala de valor de una sociedad obteniendo así beneficios perdurables para su descendencia.

Una vez superada nuestras necesidades fisiológicas, cuando podemos dar por sentado que tendremos un plato de comida al otro día la inconforme mente humana va en busca de vacíos

Ahora bien, todo esto encierra una trampa y es que la satisfacción de las necesidades más complejas involucran un componente social. A la final el estima o reconocimiento que tengamos tiene que ver más con la valoración o aprobación ajena, por ello la existencia del estatus es algo que se ha visto en casi todas las comunidades humanas. El estatus hoy lo tenemos relacionado con dinero y poder, pero según el lugar y el tiempo que miremos la medición se da por otras variables como: fuerza, espiritualidad, inteligencia, capacidad de cazar, habilidad militar, etc.

Floyd Mayeather con su lujoso estilo de vida también lidia con insatisfacciones en su existencia

El hecho de no valorar nuestras existencias con bases objetivas sino comparativas es una fuente de insatisfacción. Se ha demostrado que dos personas con el mismo salario tienen diferentes niveles de felicidad conforme el nivel económico de los vecinos. En promedio alguien que gana 80.000 dolares al año es más feliz si sus vecinos ganan la mitad a que estos mismos facturaran el doble. A este asunto hay que añadir que los tiempos actuales nos dieron una tecnología bastante peligrosa en materia de salud mental: las redes sociales.

¿Pasas por Instagram y a veces piensas que al parecer a todos de alguna manera le van mejor que a ti?. Es normal sentirlo, antes nuestros puntos de referencia eran nuestras personas más cercanas, ahora todos tenemos en nuestra mano un indicador del valor social que nos permite compararnos hasta con los más famosos y exitosos del mundo. No nos enfocamos en las millones de personas que pasan hambre a diario, nuestra referencia es sesgada hacia aquellos que vemos de un modo u otro superiores.

Entendiendo un poco los motores de nuestra insatisfacción pasaré a mencionar algunos antídotos (no comprobados) para enfrentarla. Pero antes quisiera aclarar una diferencia bastante importante y es la de conformidad con satisfacción. Si la mayoría de nosotros en cierto modo está insatisfecho con la vida, ¿por qué miles de millones de personas en el mundo al parecer no buscan cambiar su situación?

Una cosa es ser conforme y otra satisfecho, la conformidad es un aspecto de aceptación de la realidad que a pesar que nos genere cierta incomodidad decidimos abrazarlo como nuestra forma de vida. Uno de los factores que genera esto es el miedo, pues básicamente el ascenso en la vida requiere de la toma de riesgos que muchos temen por hipotéticas consecuencias. Hay en el mundo personas conformes y satisfechas, pero hay muchas más que odian sus trabajos, su vida, se quejan constantemente pero deciden no actuar en ello simplemente son insatisfechos conformistas.

Posibles antídotos para la insatisfacción:

Seré sincero con ustedes al decirles que no tengo ninguna formula secreta. Una de las razones por las cuales escribo este texto es precisamente porque he lidiado con este problema por mucho tiempo de mi vida. De igual modo durante el camino he encontrado algunos elementos que pueden llegar a ser útiles y quisiera compartir un poco.

Una de las grandes enseñanzas que he obtenido de la filosofía oriental es la de la realidad mediada por la mente. La insatisfacción como cualquier otro tipo de emoción se gesta únicamente en ella, nuestra mente está llena de trampas y errores por lo que a veces lo más sano es no hacerle tanto caso. La meditación es un elemento importante en esto ya que nos permite dar una mirada objetiva a la mente, saber que cada pensamiento o idea no tiene porque ser el reflejo de la realidad y de ese mismo modo nuestro valor en la vida no es necesariamente el que creemos.

La meditación como práctica permite aislar los pensamientos como simple voces que andan por nuestra mente, muchas veces sin ningún propósito y de este punto es que podemos ver nuestras insatisfacciones en una manera un poco más objetiva. La raíz de la ansiedad humana tiene que ver con la supervivencia y en el fondo si nos preguntamos por cada uno de nuestras angustias el punto final es el de sobrevivir. Si tu actual foco de insatisfacción no tiene que ver con un asunto relacionado con la supervivencia, entonces es un problema solucionable.

Hay en el mundo personas conformes y satisfechas, pero hay muchas más que odian sus trabajos, su vida, se quejan constantemente pero deciden no actuar en ello simplemente son insatisfechos conformistas.

Pero si hay algo que combate la insatisfacción es la gratitud. De algún modo u otro los humanos olvidamos que nuestras condiciones de vida tienen que ver mucho con el azar. Nadie decide donde nacer y personas que no han hecho nada malo en la existencia son condenadas a nacer en un país o territorio llenos de miseria o sufrimiento. A veces nos pensamos merecedores de ciertos lujos o condiciones solo porque sí; pero la diferencia en que no estás en tu trabajo soñado o sufriendo por la muerte de todos tus familiares se da por esos caprichos que tiene la vida.

El enfoque de nuestra gratitud debe estar dirigido a lo que nos permite estar vivos y sentirnos amados. Si la raíz de nuestra angustia es un asunto de supervivencia entonces todo aquello que nos la permite es algo por lo que podemos agradecer cada día, si te despertaste con vida ya estás por delante de muchos que no tuvieron esa ventaja.

Ahora bien, hay que entender que la insatisfacción no es algo necesariamente malo, de un modo u otro los progresos que disfrutamos hoy provienen del trabajo de millones de seres insatisfechos coordinados. El otro enfoque es utilizar esta emoción como algo que impulse nuestros más importantes proyectos, pero para que esto sea sostenible en el largo plazo dosis de gratitud siempre serán necesarias para continuar por la travesía.

CONSEJOS PRÁCTICOS:

No te compares

Reduce tu exposición en redes sociales

Escribe diariamente los aspectos por los cuales te sientes agradecido

Medita

Ten presente nuestra condición mortal para usarla como base del agradecimiento por existir

Vive en el presente

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