Algunos aprendizajes de mi primer año como emprendedor

En recientes días se ha cumplido un año del inicio de uno de mis más grandes proyectos personales, la creación y consolidación de una empresa de iluminación ecológica y solar. En uno de los caminos más difíciles en los que he estado, he obtenido un invaluable conocimiento que ya me están haciendo una persona diferente. Quisiera compartir un poco de esos primeros aprendizajes en esta aventura.

Hasta hace relativamente poco tiempo no me llamaba la atención la idea del emprendimiento. Siempre me pareció un camino muy arriesgado, estresante y que era un sacrificio que no me sentía listo para tomar. De igual modo me gustaba más el mundo académico o la escritura, por lo que entre mis proyectos a corto y mediano plazo estaba enfocado en conseguir una maestría o doctorado.

Una de las cosas que si me empezó a preocupar desde hace algunos años era la extrema fragilidad de tener solo una fuente de ingresos. Contaba con mi trabajo, pero era consciente que ante cualquier crisis económica o un simple golpe de mala suerte podía dejar comprometido mi estilo de vida. Esa fue la razón que me llevó a buscar temas relacionados con inversiones, trading o emprender.

Personalmente si había coqueteado con la idea de tener un negocio propio, pero nunca a una escala empresarial. Sin embargo, absolutamente todos mis intentos de tener un negocio alterno fracasaron, pero esto me dio una de mis mayores lecciones en la vida: aceptar que el fracaso no es el fin. En este punto vale la pena aclarar que he contado con unas ciertas ventajas económicas y una excelente red de apoyo que me han hecho posible tomar determinados riesgos; sin que esto sacrifique cosas como mi seguridad alimentaria.

En efecto terminé metido en el mundo del emprendimiento gracias a mi hermano. La idea de una empresa de iluminación ecológica nació de su cabeza y puso todo su empeño para el crecimiento de la compañía. Ingresé al inicio como inversionsita, pero el paso del tiempo me llevó a involucrarme al punto de tomarlo como reto propio. Aquella idea que me parecía aborrecible de ser empresario fue desapareciendo hasta convertirse en un desafio personal, lo cual ha valido la pena al menos en materia de crecimiento personal.

Quiero mencionar lo anterior porque no pretendo vender la idea de que sólo con trabajo duro, una mentalidad de crecimiento o persistencia se llega al éxito. Primero porque estoy lejos de ser considerado exitoso y segundo porque la suerte juega un papel muy importante en las posibilidades a futuro de una persona. A pesar de ello he conocido gente en diferentes niveles sociales cuyo excesivo temor al fracaso les ha frenado la posibilidad de salir adelante; el miedo a fracasar no respeta privilegios.

Explicado el contexto donde se dio mi aventura personal, ahora procedo a mencionar cuáles han sido las principales enseñanzas en este poco más de 365 días:

La importancia de pensar en el largo plazo: Dilatación de la gratificación es una de las características esenciales para cualquier proyecto de importancia en la vida. Cuando se inicia en el mundo empresarial lo más díficil es arrancar, especialmente porque se tiene que asumir que durante al menos 1 o 2 años no habrán grandiosos resultados. Una de las claves es trabajar en un área que queramos disfrutar, es la única manera de soportar semanas y meses donde coquetearás con la idea de abandonar.

Sin embargo, absolutamente todos mis intentos de tener un negocio alterno fracasaron, pero esto me dio una de mis mayores lecciones en la vida: aceptar que el fracaso no es el fin.

Confianza en sí mismo: Es claro que nosotros mismos podemos ser nuestro mejor aliado o peor enemigo, depende mucho del modo en que construyamos esa relación. En días pasados en mi articulo cuando cumplí 27 años, mencioné en el primer punto que no hay sentido en no hacer las paces consigo mismo. Somos la única persona con que estaremos toda la vida, por eso abrazar nuestra imperfección pero creer fuertemente en nuestra capacidad de ser alguien mejor es un gran modo de arrancar.

Adaptación: Rara vez una idea de negocio se conserva exactamente igual con el paso de los años. La necesidad de innovación nos lleva precisamente a reinventarnos constantemente, por lo que lo más prudente es no aferrarnos emocionalmente a nuestras primeras ideas. Tenemos que ser abiertos al cambio, el mismo mercado nos mostrará exactamente cuáles son las necesidades a cubrir y esto requiere una capacidad de observación y adaptación.

Arrancar cuanto antes: Había mencionado al principio de este texto que asumir las responsabilidades de emprendedor era algo para la cual no estaba preparado. La verdad es que ninguna persona exitosa estaba totalmente lista antes de empezar. No debemos esperar el momento perfecto, porque esto sólo nos lleva a retrasar cada vez más nuestros proyectos. El mismo camino es nuestro mejor maestro, por lo que debemos estar preparados para casi todos los días aprender lecciones, asumiendo que posiblemente nunca estemos 100% listos.

Riesgo calculado: El emprendimiento es un riesgo, claramente hay que estar preparados para poder fracasar y cada uno debe tomarlo según sus probabilidades. En la mayoría de los casos será necesario adquirir deudas o diversos compromisos a los que tenemos que responder. La clave en este punto es hacer bien el cálculo, arrancar de una manera en que el peor escenario posible pueda ser solucionable.

La necesidad de la inteligencia emocional y persistencia: Los días en los cuáles va a haber dudas posiblemente lleguen. Una de las grandes causas de los fracasos es precisamente el mal manejo de las emociones. Durante el proceso no se recomiendan decisiones impulsivas, la idea es tomarlas con cabeza fría, porque detrás de cada decisión viene una cascada de consecuencias para las que debemos estar listos. La persistencia sumado al constante aprendizaje es uno de esos puntos que separan a los negocios que prosperan de los que fracasan.

Por mucho tiempo no verás apoyo: La gente no nos tomará enserio a menos que mostremos resultados. Es probable que por un largo tiempo solamente seas tú la única persona que crea en el proyecto, incluso quienes más nos aman pueden llegar a ser escépticos. Es normal, solemos admirar el trabajo ya terminado pero ignoramos precisamente todo lo que viene atrás. Acostumbrarse a la falta de apoyo es importante, pero eso se irá solucionando a medida que el tiempo pase y el proyecto siga en pie.

Dado el poco tiempo que llevo en este proyecto de emprendimiento es posible que algunas de estas reflexiones puedan parecer obvias; pero si algo también he aprendido es que lo obvio es fácilmente olvidable. Espero en un año haber llegado a reflexiones más profundas, es seguro que habré omitido algunas por simple olvido, pero considero que es importante compartir así sea solo el mínimo conocimiento adquirido.

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